Cada vez son más las empresas que ofrecen a sus colaboradores la posibilidad de compartir jornadas de Outdoors, en las que se realizan actividades grupales destinadas a desarrollar competencias y habilidades aplicables al trabajo, en un ambiente distendido y un entorno lúdico.

Las ventajas de realizar estas prácticas son incontables. Cabe destacar aspectos como la profundización de relaciones entre los empleados, la mejora en el clima interno y el desarrollo de competencias aplicables al ámbito laboral.

Competencias como el Trabajo en equipo, la Comunicación o la Innovación, son algunas de las que se pueden abordar en estas instancias, y el entorno distendido y descontracturado facilitan la incorporación de las mismas, de un modo en el que no se podría lograr en una jornada laboral habitual.

“Se trata de sacar a los colaboradores del contexto laboral para que a través de diferentes dinámicas, ellos puedan transpolar su tarea diaria a otro ámbito y pasarla por el cuerpo, vivenciarla desde otro punto de vista”, explica Paola Lepore, Jefa de Recursos Humanos de Deelo “Pasa por actividades lúdicas donde trabajamos el presente a través del juego, para remitirnos al pasado como actuando, y trabajar un futuro de la forma que se aprendió en la instancia”.

Se trata de una experiencia transformadora, que vincula a las personas de una forma distinta, y que apunta a la mejora de aspectos blandos que se observan en la gestión diaria.

Las jornadas de Outdoor son de cada vez más común aplicación con los mandos medios de las empresas, pero este año Deelo abordó el desafío de llevarlos a cabo para toda la dotación, incluyendo a los reps, que por primera vez participan de una instancia de este tipo.

Continúa Lepore: “Cuando nos propusimos trabajar los Outdoors durante este año, fue bajo el lema ‘Potenciando nuestras Fortalezas’. Es por eso que trabajamos con competencias que trazan a toda la organización, acorde a nuestros lineamientos”.

Hasta el momento, se han realizado cerca de 20 Outdoors, de los que participaron más de 350 colaboradores, en jornadas de 6 horas, con dinámicas especialmente diseñadas. Sobre el esfuerzo que la organización de esta instancia implica, Paola comenta: “Exige planificación, capacitación y compromiso por parte de todos los implicados. Desde la planificación hasta la ejecución, fueron instancias de aprendizaje donde pudimos compartir con los colaboradores de una manera que habitualmente no podemos”. Y aclara “Nos animamos a hacer algo diferente, que la gente pedía. Pensamos fuera de la caja”.

A la hora de planificar momentos de esparcimiento en la organización, se puede pensar en fiestas y otros eventos sociales, pero sumar instancias de aprendizaje distendido, con espacio para el intercambio y la vinculación personal ofrece la posibilidad de transformar la cultura de la empresa, con efectos duraderos y sumamente beneficiosos.

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